UNA NUEVA
CULTURA POLÍTICA PARA AMÉRICA LATINA
No cabe duda que una de las tendencias
mundiales más relevantes es la globalización, entendiéndose por tal, a los
procesos encaminados a uniformar la sociedad, en lo que concierne a la
aplicación de políticas generales, sin hacer diferencias importantes en
atención de lugar, historia, cultura y circunstancias específicas. Se vive en
una sociedad funcionalmente diferenciada, crisis en cualquier ámbito de la vida
social; surgen nuevos desafíos al igual que nuevas exclusiones. En el
desarrollo se observa diferentes aspectos basados en una nueva cultura política
para América latina de Carlos Tunnermann Bernheim, que inciden a la sociedad,
que mayormente son negativas.
DESARROLLO.
Los desafíos del mundo contemporáneo, determinan problemas actuales y los
desafíos a los que se enfrenta la humanidad, gira en torno a numerosos temas
como por ejemplo: desarrollo de la tercera revolución industrial, la pobreza,
amenazas a la paz y otros; llaman la atención sobre los peligros que acechan y
la necesidad de construir una sociedad sobre valores y principios que normen su
comportamiento. El ser humano, medita que está destinado a formar parte de la
sociedad tanto en lo bueno, como en lo malo que podía haber en ella: “El
Estado no es algo único, sino está compuesto por elementos diversos cuyo origen
está en la familia; pero una vez formada la ciudad tiene
que ser una sociedad de ciudadanos libres e iguales, entre los cuales alterna
la obediencia y el mando.” (Valdivia, 2012, p.93).
El fenómeno de la globalización, se ha
acelerado a causa de las nuevas tecnologías de la comunicación, lo que ha
establecido un intercambio de la información conforme se va produciendo, llega
a constituir la circulación de los conocimientos y de las competencias
necesarias para que se produzcan múltiples evoluciones
a distintos niveles. “No se debe
satanizar la globalización, que no hay que caer en maniqueísmos, viendo solo el
lado negativo de las cosas, que la globalización, como las monedas, tiene dos
caras.” Iriarte, 2004, p. 635)
Por
lo tanto la globalización es un proceso económico, político,
tecnológico, social y cultural que ha transformado al mundo en un lugar cada
día más interconectado.
La gobernabilidad viene a ser la
eficiencia del gobierno y del Estado para formular y aplicar políticas
económicas y administrar la gestión pública; llega a ser el grado de
sustentación social que alcanzan las políticas públicas en medio de los ajustes
modernizadores, resultando ser la capacidad decisoria que emerge de las reglas
del juego de cada democracia.
El tema de la corrupción siempre se ha
vinculado a la política y a las instituciones, sin embargo, se la puede
considerar como una red cultural que incluye a todas las dimensiones de la vida
social, incluidos el pensamiento y el comportamiento en las sociedades humanas. “La
corrupción es un flagelo que afecta, en diferentes grados, a todas las
sociedades.” (Tunnermann, 2005, p.9)
La política debe ser una ética en su
desarrollo. Entre ambas hay una serie de nexos que hacen de ellas un complejo
tejido: objetivo, intención, adecuación entre medios y fines, justificación
racional del porqué y para qué de las acciones. Ambas necesitan el complemento
de la otra. “Todas
las cosas existen para un fin y a él se enderezan, alcanzando su perfección en
cuanto cumplen su propio fin.” (Valdivia, 2012, p. 90)
La modernidad es
un mundo de aspiraciones materiales nunca satisfechas; un orden basado en el
caos y las desigualdades; un mundo de seres humanos libres y autónomos, pero
profundamente solitarios y solos. La ética debe considerarse como una
responsabilidad personal, se desarrolla en experiencias diarias en la vida
cotidiana, lo que indica que no se puede generalizar la particularidad de una
situación dada.
CONCLUSIONES.
Es importante demandar una sociedad que
reafirme la pluralidad cultural a partir de una ética de la alteridad basada en
el respeto a las diferencias y en la solidaridad. La solución a las amenazas
esta, en que deben ser abordadas a través de todos los gobiernos en forma
solidarizada.
La globalización viene a ser un proceso
económico, tecnológico, político, social y cultural que permite la comunicación
e interdependencia de los países, llega a implicar la sucesión de una serie de
cambios que se presentan a escala global.
La gobernabilidad se da en la relación
compleja entre los dos entes. Si bien la gobernabilidad se da en sistemas
políticos democráticos y no democráticos, ésta sigue siendo un desafío para los
estados por los nuevos escenarios y actores.
Los valores del individualismo y la
competencia desmedida han generado una pérdida de valor humano a cambio del
valor del dinero; la corrupción es una cultura que ha penetrado a toda la
sociedad y esa es su fortaleza.
La
Ética sobrevive al de la esfera de la moral individual interior y la Política,
identificada exclusivamente con el poder y desprovista de su objetivo ético, el
bien común, sigue normada por el ejercicio de la voluntad.
La modernidad se caracteriza por la
revalorización de la razón, de la ética como sustancia propia del ser humano. La
responsabilidad individual se traduce como práctica y no como teoría, como una
responsabilidad de seguir o transgredir normas éticas y jurídicas aprobadas
socialmente.
BIBLIOGRAFÍA.
Iriarte,
G. (2004). Análisis crítico de la
Realidad. Bolivia: KIPUS
Tunnermann,
C. (2005). Una nueva política para
América Latina. Nicaragua: UPOLI.
Valdivia,
M. (2012). Filosofía del Derecho. Bolivia: UPSA.
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